Inocente, como un bebe recién llegado al mundo, sin maldad,
sin segundas, clara, concisa…
Dulce como el mejor de los chocolates belgas, con una
gominola que se deshace lentamente en tu boca, dejando entre las cavidades
restos de azúcar imposibles de limpiar
Alegre, cual personaje de la mítica serie “La casa de la
pradera”, sencilla, parece salida de una burbuja de aire limpio, noble, rajado
quizás por el despiadado mundo en el que vivimos…
Cariñosa, como en los años 70 o 60 quizás…
Energía renovada, fresca, nueva, como el primer aliento de
cada mañana…
Perezosa, presumida, decidida, vulnerable…
Todo eso eres TÚ.
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